Crónica Metalcamp 2011 (I): detalles del festival


Rodeada por los Alpes Julianos, a unos pocos kilómetros de la frontera con Italia, se encuentra la eslovena localidad de Tolmin, erigida en la confluencia de los ríos Tolminka y Soca, siendo este último el que da nombre al hermoso valle. Durante el año el lugar se nutre del turismo extremo (que hace deportes extremos, vaya) y de los italianos ludópatas que acuden para gastarse el dinero en sus numerosos casinos… En verano sin embargo el lugar auspicia durante una semana entera un festival que poco a poco se va haciendo un nombre en la escena metalera europea: el Metalcamp.


La cita comieza en Lunes, un día en el que no hay conciertos. Las alrededor de cincuenta personas que confiamos en Valkyrie Tour fuimos vaciadas en un triste apeadero en torno a las 6:15 de la mañana. Tan solo un cartel indicaba la dirección que habían de tomar los campistas.


Hasta la parcela reservada para los del viaje organizado hubo que atravesar varios acres, o al menos eso piensas cuando no te queda una extremidad sin cargar, y cuando te han quitado la venda del esguince de tobillo tres días atrás…


Una vez plantada la tienda, el toldo y la bandera española seguimos a los veteranos, quienes nos guardaron la primera posición de la cola de las pulseras, una cola en la que siempre habría gente a partir de entonces


El mismo personal que te pone ese trozo de tela te da un par de bolsas de basura (para orgánica y plástico) y te obliga a pagar 10€ de fianza, con la promesa de devolvértelos cuando le lleves las bolsas llenas. Suerte que la vida y costumbres en el camping facilitaron la labor. Más allá de los montones de mierda que reuníamos día a día en torno a nuestra mesa del hipercor, se extendían varias hectáreas llenas de historias.

Foto con Trollfest, que estuvieron todo el festival paseándose por el camping

Bastaba con girar la cabeza para encontrar un super iglú en el que habitaba una familia alemana cuyo retoño era el mismísimo Satán. El último día estuvimos jugando con él a pasarnos un flotador que él no dudaba en lanzar con mala idea hacia la cara de quienes se acercaban.


En otra ocasión, buscaba a qué prenderle fuego con las cerillas que unos vecinos le habían propocionado. Dichas cerillas estaban esparcidas por doquier por la simple razón de que las regalaban en el puesto de cerveza a un euro:


Además de robar grandes cantidades de cerillas se podían adquirir, obviando la birra barata, desde refrescos hasta fruta. A cinco minutos andando, cerca de la entrada al recinto de conciertos había una carpa donde servían desayunos (café + croissant = 3€, algo caro) en donde encontramos los restos de la inspiración de algún visionario:

Volumen de la esfera y el cono mediante integrales triples... O algo así xD

Supongo que como en cualquier otro festival, las muestras anónimas de arte marginal están a la orden del día, como estos (como no) alemanes, que erigieron parte de un castillo a partir de latas de cerveza vacías:


Nosotros disfrutamos de la estancia en el campamento con más españoles por metro cuadrado kilómetros a la redonda, conocimos a gente venida de las más lejanas comunidades autónomas (había hasta canarios!! xD) y bastaba con sentarse un rato para escuchar algún que otro alarido haciendo apología de las drogas duras xD Lo más extraño fue cómo los extranjeros que se acercaban entendían nuestro retorcido humor. Un ambiente así de distendido fue perfecto para conocer el festival al nuestro propio ritmo.



Un paisaje verde y abrupto, y algún que otro pico nevado en la lejanía le sirven a Tolmin no de telón de fondo, sino de óleo de fondo: el paisaje es verdaderamente espectacular. En un lugar tan pulcro uno podría imaginar que la gente sólo vive de las plantas que cultiva y/o de los animales que cría, pero para ser un pueblo de 3800 habitantes hay que decir que no le falta de nada.

Celebrándose un festival en el que predominan estilos musicales de temática pagana no es de extrañar que el nombre de Merkator quede grabado a fuego en la memoria de los asistentes. Hay dos supermercados de esta sucursal: el pequeño, cerca del cruce donde está ocurriendo, con una tienda de ropa de camping enfrente; y el más grande, que está en la parte baja del pueblo y tiene lo que podía tener un carrefour pequeño… Pero es que a pocos metros hay como una especie de Lidl que tiene hasta sandalias (a mí personalmente me salvaron de un apuro) aunque no Lasko, y entre ambos una nave donde también venden ropa.

Esto sin mencionar la infinidad de bares improvisados, y si no, especialmente engalanados. Por algún tipo de convenio, el medio litro de cerveza nunca costó más ni menos de dos euros, siempre Lasko, por supuesto.

AVE PRESIDENTE CABRRO

Los restaurantes ofrecían la bebida a igual precio, mas la comida, aunque de precio razonable, tenía gato encerrado. En la carta, escrita en esloveno, italiano e inglés, indicaba que los precios eran exclusivos de la semana del festival. Tampoco es de extrañar que esta gente quiera sacar tajada de los 12000 nuevas bocas, pero si esos precios para ellos eran caros, ¿cuánto es barato?

En el menú se notaba especialmente la influencia de la gastronomía italiana. En nuestro restaurante favorito de Tolmin, el Ostarija, no recuerdo comer otra cosa que no fuesen sus deliciosas pizzas:


Con tres tamaños diferentes, la mala (que significa “pequeña”, pero que no hace honor a ninguno de sus significados xD) no se diferencia de la velika (mediana) salvo en el medio euro de diferencia, costando la mediana de siete a ocho euros. Yo, que me he comido el Kebab número cuatro en el Dürüm Kebap Haus de Dresden tengo que decir que me costó terminarme una velika. La grande era para cuatro personas y no hubo huevos a pedírsela. Todas exquisitas, con el tomate frito natural previamente triturado… Mmmm


Un par de calles más arriba había más restaurantes, pero con las cuatro esquinas del cruce donde está ocurriendo teníamos todos los bares y restaurantes que necesitábamos. A unos pasos se encontraba el Metal Grill, que sale en tantas fotos. Tiene carne asada, pero por lo que ví no parecía muy diferente de la que vendían dentro del recinto de los conciertos (nos faltó probarla).

Desde allí al camping siempre pasábamos por la puerta de la lavandería, pegada a la oficina de turismo. En esta última nos facilitaron los mapas y folletos necesarios para llegar hasta al parque natural de Triglavski narodni (al menos eso ponía en la entrada), que estaba a un par de kilómetros de allí.

Oficina de turismo y lavandería
El viernes fuimos mi novia y yo (los demás se quedaron bebiendo en el río ¬¬) y recomiendo encarecidamente la experiencia. El camino se puede hacer siguiendo pequeños puntos amarillos y rojos marcados con spray, y conforme avanzas te encuentras con el cementerio de soldados y oficiales de la primera guerra mundial…


… Y con prados de los que parece que va a salir Heidi y va a hacer queso contigo. De vez en cuando el verde era interrumpido por casitas completamente aisladas, siempre con escaleras de madera en la fachada (será el estilo arquitectónico rural esloveno…)


La entrada al parque natural es advertida por las pertinentes e indescifrables indicaciones y por la presencia de una caseta donde te cobran no me acuerdo si 3€ por acceder (hacen precio especial por venir al festival). Una vez dentro se suceden los puentes que cruzan el río Tolminka y las sendas se complican. Pese a todo vale la pena visitar "La cabeza del oso", un pedrusco enorme que en algún momento se atascó entre dos paredes verticales:


Las (allí) famosas gargantas de Tolmin:


Y cruzar los puentes hechos a partir de cuerdas y madera, como los de las películas de Indiana Jones:


Y en general, respirar aire puro y deleitarse con el verdor y la belleza del entorno:


También está allí la cueva en la que se inspiró Dante Aligieri para escribir parte de su Divina Comedia… Interesante si no te estás curando de un esguince que te impide acceder ¬¬

Otra excursión interesante hubiera sido ir hasta la iglesia de Javorca, pero estaba como al quíntuple de distancia. Lo reservaré para cuando vuelva con Daikrieg y/o Cervan (preferiblemente Y :3)


Pero esto no era el plan habitual. Lo que el cuerpo nos pedía cada mañana –y tuvimos seis mañanas- era ponernos el bañador, coger las toallas, sillas, flotadores y cervezas y bajar al río. Antes me parecía un poco exagerado que metiesen a presión varias fotos de la playa del Soca en el diseño final del cartel del festival. Hoy pienso que se merece una valla publicitaria propia.

De entrada uno se lo puede imaginar más ancho, más largo, más sucio, más limpio… La realidad es que cuando bajas la última cuesta lo que te encuentras es esto:


Apenas hay arena en la orilla, tan solo cantos rodados de todos los tamaños y colores que dificultan el paso. Bajo las aguas cristalinas esas piedras toman cierto brillo azul, pero para nada se deja de apreciar su variedad cromática. El color turquesa del río se vuelve más intenso según alejas la vista de la orilla, y el contraste con el verde de los árboles es espectacular. Cuando metes un pie en el agua a 4ºC te lo replanteas todo, pero sabes que te bañarás una vez el alcohol caliente tu cuerpo.


Desde el primer día adoptamos las costumbres que perpetuaríamos a lo largo de la semana. Plantábamos las sillas en la orilla de modo que tuviésemos los tobillos sumergidos, y a ese mismo nivel metíamos las cervezas con tal de que adoptasen la temperatura del agua. Para que no se alejasen flotando, construiamos rápidamente un corro con las piedras más grandes.

Por lo visto el nivel del agua sube por las noches y disminuye según avanza la mañana, así que al poco de improvisar tal prehistórico recipiente, éste se quedaba sin líquido que enfriase su contenido… Pero teníamos tiempo para construir otro.

Foto nuestra en la web del festival ^^

A tu alrededor la gente se entretenía… Bueno sí, bebiendo, pero también haciendo botar piedras sobre el agua. Un esloveno me enseñó que han de ser pequeñas y planas, y han de arrojarse con fuerza, paralelas a la superficie del agua. Este muchacho en particular conseguía ocho botes como mínimo, y con efecto. Así, botando muchas veces y con efecto consiguió acertar a un bote de cerveza que arrastraba la corriente cerca de la otra orilla. El otro virtuoso que consiguió tal hazaña fue el personaje que está en el centro de esta foto:

... El mismo que emitía alaridos jurásicos sin venir a cuento

Por otra parte, llevarse flotador fue todo un acierto. Yo compré un par de donuts hinchables en mi chino de confianza por dos euros y medio, y doy fe de que los amortizamos. Con tres cervezas en el cuerpo no hay nada como coger otra cerveza más y sentarse en uno, nadar contracorriente hasta el límite permitido, abrir la cerveza y dejarse arrastrar.


Pero mis dotes de organización y volumen de equipaje palidecían frente a otros enfermos que se trajeron colchonetas enormes que emulaban islas (con palmera y todo), e incluso canoas.


La tirolina también propinó muchos ratos de diversión. Dada la incompatibilidad de su intrincado acceso con mi esguince en fase de recuperación no pude vivir la experiencia en mis carnes, pero nadie más lo hizo después de que un chico se rompiese una pierna y cerrasen el kiosco, primera señal de cuán aleatoria sería la seguridad en el festival.

Por ejemplo, estaba prohibida la entrada de alcohol a la “playa”, a la organización le interesaba que lo comprases en sus bares. Un amable encargado te lo comunicaba cuando llegabas cargado hasta los topes al único acceso… O eso creíamos, que era el único… Pues gracias al atajo del bosque no tuvimos problema en colar todos los botes de Lasko que quisimos :D


Existía otra “playa”. Estaba detrás del segundo escenario y la zona de baño era donde confluían los ríos Soca y Tolminka. Allí estaban los puestos de algodón de azúcar y crepes que atraían a las familias con niños, así como el beach bar, y una misteriosa y pequeña tarima.


De noche aquel bar se llenaba de famosos (unos amigos fueron invitados a cervezas por el mismísimo Jari Maenpäa de Wintersun) y por aquella tarima desfilaban una o dos mujeres, según el momento, que se iban desnudando lentamente al ritmo de clásicos del heavy metal. Así TODAS las noches. De vez en cuando subían a un tío del público, al que también despelotaban, y en ocasiones, masturbaban.


Ese desfase molaba para las noches, pero las mañanas preferíamos pasarlas en la primera playa. Plantar las sillas, refrescar los pies en el agua, hacer botar las piedras sobre el río, beber latas de Lasko, una detrás de otra, construir pequeños dólmenes con piedras, darse un baño de vez en cuando, navegar sentado el flotador, las patatas fritas del aperitivo, hablar con gente y aprender de sus costumbres y culturas, meter el sombrero en el agua para refrescarte la cabeza… Eso, señores, es Metalcamp: tranquilidad, agustismo



Pero claro, si todo esto es posible es gracias a que el dilatado número de bandas que conforman el cartel quedan repartidas en dos escenarios a lo largo de cinco días en los que las actuaciones empiezan a partir de las cuatro de la tarde. Cuando vuelves a España la idea de un festival de tres días con grupazos tocando desde las once de la mañana te parece inconcebible.

El caché de las bandas en parte corre a cargo de Rock The Nation, una empresa alemana acostumbrada a montar grandes giras en las que juntan a séis o siete de los grupos más representativos de un estilo (Paganfest, Hatefest, Power of Metal, etc); o bien festivales en los que reúnen a muchas de las bandas que han contratado para las giras. El centroeuropeo Metalfest y el Metalcamp siempre se han beneficiado de esta ventaja.

Este año ha colaborado también una organizadora eslovena, lo cual no sabemos si es la razón del incremento de los precios en los puestos de comida y bebida regulados por la organización, ya que, según los veteranos, en 2010 todo costaba alrededor de un euro y medio menos.

De un modo u otro, una de las pegas de este festival sigue siendo que tanto dentro del recinto de conciertos como en las inmediaciones de las dos playas, los pequeños comercios no admiten dinero, sino tickets (cariñosamente rebautizados como dinero de rascaypiquilandia).


En diferentes puntos había habilitadas unas casetas donde poder comprar tantos tickets como necesitaras. Los había de 50 céntimos, 1, 2 y 3€. Si no lo llevabas justo cuando ibas a comprar algo te devolvían los tickets que te correspondiesen, y si al final del festival te sobraban, podías volverlos a cambiar por dinero. Hubiera sido más sencillo NO tenerlos, pero uno se termina acostumbrando.

Bastaba con adquirir 3 ó 5€ de tickets para abrir un nuevo abanico de posibilidades, pues ningún bocado superaba ese precio (sólo la super hamburguesa, que costaba siete). La oferta era abundante: había desde carne a la plancha y kebabs hasta crepes o algodón de azúcar (echamos mucho en falta un puesto de noodles :S). Las pizzas se merecen una mención especial, ya que por 3,5€ tenías un trozo con el que puede comer una familia etíope durante un mes:


Otra particularidad se hace de notar cuando te pides una cerveza. En los carteles pone que 0,4 litros te cuestan 3€, pero te cobran 4 y te dan una monedita azul… ¿Por qué? Supuestamente para que luego lleves el vaso vacío y la monedita a un puesto y te devuelvan el euro. Las moneditas están super chulas porque llevan el logo del festival en relieve.


Pero si esta medida se implantó para mantener limpio el recinto (mantener limpio el país decían xD), ¿por qué luego bastaba con entregar sólo la moneda? ¿y por qué había un único puesto para recuperar el dichoso euro? Lo dicho, es un porculo, pero aprendes a convivir con ello, y más cuando puedes colar tantas cervezas como quieras. Me explico.

Los seguratas sólo están ahí para registrarte la mochila (si la llevas), ni siquiera se molestan en cachearte. Tras comprobarlo varias veces empezamos a colar botes de medio litro de Lasko sujetos a la parte trasera del cinturón, con la camiseta por encima, ya que la entrada de cualquier líquido estaba terminantemente prohibida… Cualquier líquido a excepción de las botellas de plástico de pepsi que vendían dentro. Yo llevé una en la mochila durante varios días y no me dijeron nada…

En torno al cuarto día de conciertos los seguratas empezaron a mosquearse. No sólo se habían percatado de que había sido introducido alcohol ilegalmente en el recinto, sino que alguna gente había estado entrando sin pulsera o con un apaño casero, así que a partir de entonces empezaron a fijarse en las pulseras. Además, el rollo del alcohol les confundió. Llegó aquel día y me tocó el segurata gilipollas. Me dijo que tirase la botella de pepsi, que eso no era “un refresco”. Yo intenté explicarme como pude: abrí la botella, le pedí que la oliera, que la probara, incluso pedí una segunda opinión a su compañero más cercano, que no tuvo problema… Al final el muy cabrón me hizo tirarla… Así que ya sabéis cuán aleatorios son los criterios de seguridad del cuerpo esloveno.


Para terminar de comentar las pocas deficiencias del festival me queda aludir al tema de los baños. Los había por todas partes, algunos incluso tenían un pequeño espejo y un asa para agarrarte en un momento difícil, y al empezar la semana todos tenían pestillo… Pero eran váteres químicos.


Los hombres no tenemos inconveniente en mear donde sea, pues tan solo requerimos de una esquina o un matorral que poder regar, pero las tías necesitan una intimidad que se puede salvar con las tres paredes y la puerta de la cabina, y en cuanto al váter… Seguro que todas habéis meado en sitios peores…

… Pero el cagar nos hace a todos iguales (perdonad mi franqueza). Apoyando o no los glúteos sobre la “tapa”, el mejor momento para tener la hora all-bran es por la mañana, sobre las diez o las once. A esa hora es muy posible que haya pasado la motocaca (en realidad es un camión, pero es más gracioso llamarlo motocaca xD), y todavía no pega el sol… Pero por la tarde abrasa, por lo que más de 5 minutos ahí dentro pueden suponer una deshidratación casi segura. Más razón si no se ha bebido agua en las últimas horas (no vale cerveza).

De noche sencillamente no hay huevos. ¿Habéis visto El milagro de P.Tinto? ¿cuando el padre le dice al hijo aquello de “Un P.Tinto se echa azúcar en el café hasta que hace isla”? pues ahora imaginad que el váter es la taza de café y el azúcar es…


Bueno, es igual xD Siempre se pueden aprovechar las visitas al pueblo (por ejempo, el Merkator tiene baño), pero cuando uno siente la llamada de la naturaleza tiene que acudir. Sólo os pido una cosa si os veis en la situación: COMPROBAD QUE TENGA PESTILLO.

Al menos las duchas sí que estaban muy bien. Había de sobra, de acuerdo al volumen de asistentes y frecuencia de uso. Unas de agua fría al aire libre, al final de un camino que subía del río:


... Y otras de agua caliente dentro de unas habitaciones prefabricadas con su propio calentador instalado. Cada una de estas habitaciones contenía dos o tres duchas individuales, cerradas, separadas unas de otras, y ya en común otros tantos lavabos con su respectivo espejo. Quizás el único reducto de tranquilidad e intimidad del festival xD

Este pequeño lujo costaba 2€ por ducha, un precio considerable, aunque después de haberse sumergido en el gélido río Soca a uno le da lo mismo darse un remojón bajo las duchas gratuitas de agua “fría”.


Abre sus puertas el día después del comienzo del evento (al menos según la entrada). Tras la barrera de ineptos seguratas, existen dos caminos a seguir:

A la izquierda, y más visiblemente, se encuentra la parcela del escenario principal (Main Stage). Nada más entrar quedan el puesto de pizzas gigantes y demás puestos de comida (no demasiados, pero suficientes); avanzando unos pasos dos o tres puestos de bebida y una larga fila de lavabos químicos, de sobra para cubrir las necesidades del expectante.

Es esto, el recinto parece pequeño (y lo es) pero la ladera da de sí en los conciertos más abarrotados

Comenzado el concierto, se puede llegar a tercera fila sin apenas empujar, aunque estar ahí diez o quince minutos antes de que empiece el show te permite poder elegir desde dónde quieres ver el concierto. Con los cabezas de cartel de gran caché, como pueden ser Slayer o Kreator sí que se hace necesario adelantarse. En el peor de los casos (cosa que no existe) se puede seguir la actuación por las pantallas gigantes, que sólo encienden por la noche.

La orografía del terreno también favorecía un concierto cómodo, sobre todo para personas bajitas, pues desde el punto de menor cota en el lado derecho del escenario (desde donde vimos la mayoría de los conciertos sin problema) subía una ligera pendiente hacia la parte izquierda, habiendo en esta un desnivel (más o menos) de un metro respecto al otro lado. Nótese en esta foto:


Más a la izquierda el terreno se empinaba dando lugar a una ladera que servía de gradas naturales para los espectadores vagos o cansados. Para ver un concierto sentado y acompañado de una cerveza está de lujo, sin duda una de las grandes ventajas de Metalcamp. Pero cuando estás allí te llevas una sorpresa: al menos yo no me la imaginaba tan inclinada (había que hacer algo de fuerza con los pies para no caerte y yo con mi tobillo lo he notado más), y no es sólo césped lo que la cubre, sino que también hay ramas secas y cosas que pinchan, PORNO hablar de los bichos (una vez apareció una araña del tamaño de Texas). Suerte que está permitido entrarse mantas o toallas en las que apoyarse y evitar el contacto ^^.

Como decía, uno podía filtrarse entre la gente hasta llegar a cualquier sitio. Nosotros establecimos un lugar de encuentro, un punto especifico entre el gentío. Los cables que iban desde la torre de sonido al escenario, protegidos por la clásica placa metálica negra y amarilla, pasaba por al lado de una tapa de alcantarilla. Siempre nos encontrábamos allí porque no había pérdida. Si váis a Metalcamp recordad, que pese a ser tan relajado como digo, sigue siendo fácil quedarse solo en medio de un concierto.

Nuestro meeting point

Si después de ser repasado por los seguratas uno gira a la derecha, empezará a recorrer un camino que rodea el escenario principal por su cara trasera. Al principio de ese camino estaba la carpa de las firmas.

Si se tiene verdadero interés en conocer a las bandas hay que empezar a hacer cola con media hora de antelación, o una hora si la banda es muy muy esperada. Una vez llegada la hora de la firma dejan avanzar la cola durante un cuarto de hora. Después te jodes. Fue así como nos quedamos con las ganas de hacernos una foto con Tommy Joutsen de Amorphis… Pero con Moonspell y Wintersun hubo éxito:


También al principio de ese camino estaba el puesto de merchandising oficial. Durante los tres años que he visitado Wacken he aprendido que la camiseta oficial del festival ha de comprarse justo después de montar la tienda de campaña, no encontrando de mi talla en caso de demorarme. En Metalcamp no se llegaron a agotar siquiera. De hecho, había camisetas de la anterior edición a 6€, cuando las de 2011, así como el resto de camisetas de los grupos que actuaban, rondaban los 20€ de precio total (o Skupaj).


No mucho más adelante una caseta afrecía hidromiel (a un módico precio) a los metalheads que se aventuraban a recorrer el mercadillo, que era un poco pobre para ser sinceros. Teniendo un criterio de selección de camisetas digno de patentar (no me echo flores, no), he de decir que se salvaban tres puestos… Sin embargo, el paseo lo cubrían los árboles y eso siempre vende:


La sombra que arrojaban las hojas también arropaba al segundo escenario, sito cerca de donde terminaban los pequeños comercios. Allí tenían lugar las actuaciones de los grupos noveles, que coincidían de lleno con las bandas que tocaban en el escenario principal.


Por las noches sí que metían a dos o tres grupos importantes (de la talla de Alestorm o Moonsorrow), pero después de que el colectivo de fans se quejase masivamente en la página web del festival y en su facebook, ningún conjunto conocido que actuase de noche en el segundo escenario lo hizo en la misma franja horaria que los cabezas de cartel del escenario grande. De modo que si uno no está interesado en ver a las bandas principiantes puede estar físicamente presente en todos los conciertos de su agrado, un auténtico lujo.

Varg, vaya unos flipaos...

Encontrar un buen sitio entre el público aquí parecía más difícil, pero no había más que adentrarse por el puesto de pasta de la izquierda y uno daba a parar a menos de diez metros del borde del proscenio.

Terminando de recorrer este camino, el descenso de unas cuantas cuestas te abocaba directamente a la segunda playa de la que hablaba antes (la de los stripteases xD). Al final del último concierto del día, que siempre tenía lugar en el segundo escenario, la desbandada hacia la “playa” era general xD

Las actuaciones en general gozaron de muy buen sonido, salvo Airbourne, concierto del que salí sordo y al borde de un ataque epiléptico. Con Amorphis pasó lo contrario: estábamos cerca de los altavoces y aún así podíamos hablar en un tono normal con quien nos rodeaba, escuchándose todos los instrumentos al mismo nivel y con la misma claridad.

Amorphis gozaron de uno de los mejores sonidos

En cuanto a la ejecución he de decir que Wintersun fueron sencillamente maravillosos, Arch Enemy me gustaron por fin después de haberlos visto otras tres veces, Trollfest y Milking The Goatmachine son toa la fiesta, Die Apokalyptischen Reiter abusaron de baladas...

Wintersun, espectaculares
... A In Extremo les faltaron dos horas, Kalmah estuvieron pletóricos, la batería de Slayer fue, como siempre, una verdadera apisonadora, el atrezzo de Watain fue encantadoramente siniestro y su actuación brutal, Masha, de Arkona, irradiaba energía, así como Joel O’Keefe de Airbourne, quien volvió a trepar por el escenario...

Watain :3
... Blind Guardian no tocaron nada del Imaginations, pero aún así siguen siendo mágicos… Cosa que no piensan los Varg, que estuvieron rajando de Hansi y compañía, cosa que me hizo abandonar su concierto, aburrido de tanta chulería; y a Moonsorrow en 45 minutos les dio tiempo a tocar 4 canciones…

De todos modos me explayaré un poco más en la segunda parte de esta crónica, donde hablaré casi exclusivamente de los conciertos.


Como conclusión, he de decir que el viaje ha valido la pena, y valdrá la pena repetirlo. Tener las mañanas libres para pasarlas en el río o de excursión ha sido definitivo, y la comida de influencia italiana, gastro-erótica. Un recinto en el que poder ver sentado, o de pie a menos de diez metros a los grupos que según mi criterio, han conformado un cartel de ensueño… A partir de las cuatro de la tarde… Ningún festival te ofrece un plan así, ¡¡y menos durante séis días!!

Es cierto que este año hemos tenido suerte y el tiempo se ha portado bien (en 2009 cayó el diluvio universal), y que la organización tiene unas pocas cosas que corregir, pero el balance es excelente. También la limitación de la venta de entradas a 12000 existencias condiciona para bien el ambiente imperante. Nunca había ningún sitio lo suficientemente abarrotado como para no poder estar. Era tan pequeño y personal que siempre te volvías a encontrar a la gente que habías conocido de borrachera, y esa es otra: en mi vida había hablado con tantos extranjeros xD

La compañía ha sido muy buena, pues fuimos pocos los que nos aventuramos a cambiar de festival y al final hemos conocido mucha y buena gente de todos los rincones de España… Pero también nos han faltado muchos. Desde aquí aprovecho y os digo que os hemos echado mucho de menos. Hubierais sido partícipes de todavía más coñas de Los Simpsons, de esas que luego ves el capítulo y pasa ante tus ojos el festival entero… Hubierais difrutado el viaje de ida, gracias al cual hemos obtenido unas vistas espectaculares de Cannes, Niza y Mónaco, entre otros:


... Y la llegada a Tolmin, cuando el autobus irrumpe en los paisajes eslovenos y no puedes evitar preocuparte al notar cómo la velocidad se reduce para evitar morir despeñados en una de las cerradas curvas que bordean las montañas… Pero ver que estás a unos pocos metros del agua cristalina de los ríos y tranquilizarte…


Nos habéis faltado vosotros . Vosotros y unos váteres limpios xD A ver si después de leer esto os animáis, aunque creo que la nueva fecha de Metalcamp (del 5 al 11 de Agosto de 2012) será lo que determine definitivamente vuestra decisión.

Tal y como dice la publicidad, son unas vacaciones, una experiencia cuya duración permite paladear a gusto los paisajes, el alcohol, la gente, los conciertos… Para más tarde ser condenado a añorar todo aquello. No sé vosotros, pero yo el año que viene lo tengo claro

Especiales agradecimientos a Valkyrie Tour, ya que sin sus dotes organizativas esto no hubiera sido posible; a una tal Maja Pucelj, a la que le he sisado un par de fotos, y a todos los que me han pedido esta crónica. Vuestro interés ha sido mi combustible para redactarla "tan" rápido. Espero haber cumplido con vuestras espectativas ^^

¡Saludos!

3 comentarios:

Angela dijo...

Genial la crónica Dani =D

Povosus dijo...

Está muy bien tío, como siempre con tus absurdas referencias del PORNO, pero como el conejo no hay nada xD

Chus dijo...

Puto Nacho, me dejó solo con el culo al aire en la foto con los trollfest... XD