Después de cuatro duros meses pasando diez horas diarias en la universidad ocultando el progresivo hundimiento de mis ánimos tras una máscara de buen humor y condescendencia, por fin puedo decir que se ha acabado el peor cuatrimestre de la historia.
Creí que este momento sería mucho más eufórico, pero más bien supone un alto en el camino para recapitular y planificarse lo que queda de curso. Según he mirado, el nuevo horario me permitirá mucho más margen de tiempo y mucha más tranquilidad que dedicar, entre otras cosas, a este blog, abandonado durante el otoño y parte del invierno.
Una vez que tache algunas tareas de mi lista de "cosas que hacer después de exámenes" (como por ejemplo, emborracharme con profusión), juro que recobraré la costumbre de postear más o menos periódicamente, que son muchas las ideas que se me han ocurrido a lo largo de mi enclaustramiento, como por ejemplo, terminar la puta crónica de Wacken 2010 (poco tengo que hacer después de la de Skidbladner) o quizás redactar informes de futuros viajes.
![]() |
| Mientras tanto, no hay imagen que represente mejor todas las metáforas que se me ocurren para describir cómo me siento en este momento ^^ |









0 ofendidos:
Publicar un comentario en la entrada